Habitar la lactancia

La lactancia es una experiencia profundamente relacional en la que una madre y su bebé se encuentran una y otra vez

Mientras su bebé descubre el mundo a través de su presencia, su voz, su olor y su piel, el cuerpo de la madre también atraviesa una profunda transformación. Cambian los ritmos, el descanso, la sensibilidad y la manera de habitar su propio cuerpo.

Cada lactancia tiene su propia historia. Cada madre y su bebé encuentran su propio camino.

No existen dos experiencias iguales, porque tampoco existen dos historias iguales

La lactancia es un espacio relacional donde el contacto, la mirada, el movimiento, el olor, la temperatura, los tiempos y la presencia ayudan a ambos sistemas nerviosos a encontrarse, regularse y regresar, una y otra vez, a un lugar de seguridad compartida.

Pero este encuentro no siempre resulta sencillo: a veces aparecen dudas, a veces aparece el dolor, la culpa, la exigencia, la sensación de no estar viviendo la experiencia que imaginabas.

Y, en ocasiones, la lactancia despierta memorias antiguas que parecían permanecer en silencio.

Porque sostener a un bebé también puede despertar la forma en que nosotras mismas fuimos sostenidas.

La manera en que aprendimos a necesitar, a pedir, a recibir, o a sentir que teníamos que poder con todo.

Mientras tu bebé aprende a encontrarse contigo, tú también estás aprendiendo a encontrarte con una nueva versión de ti misma.

Sesiones individuales de lactancia y destete

Este es un espacio para detenerte.

Para escuchar qué está despertando esta experiencia en tu cuerpo. Para comprender con amabilidad aquello que tu sistema nervioso intenta mostrarte y para descubrir la forma en la que deseas habitar este encuentro, sea cual sea el camino que tome vuestra lactancia.

Porque no acompañamos solo una lactancia. Acompañamos a la mujer que la está viviendo.

Cada lactancia tiene su propia historia. Quizá estas palabras pongan nombre a una parte de la tuya.

  • Estás embarazada y deseas preparar este encuentro desde tu cuerpo, además de desde la información.
  • La lactancia está despertando emociones que no esperabas encontrar.
  • Sientes inseguridad, culpa o exigencia y no sabes de dónde vienen.
  • Tu experiencia de la lactancia no se parece a la que imaginabas.
  • Estás viviendo una lactancia mixta o con leche adaptada y deseas encontrar tu propio lugar dentro de esta experiencia.
  • El destete está despertando emociones intensas que necesitan ser escuchadas.
  • Sientes que esta etapa está despertando memorias antiguas o partes profundas de tu historia.
  • Buscas un espacio donde detenerte, escuchar a tu sistema nervioso y comprender qué necesita para vivir este momento con más presencia y más calma.

Si te has reconocido en alguna de estas experiencias, quizá lo que necesitas no sea hacerlo mejor, sino encontrar un lugar donde también puedas ser sostenida.

Lactancia en duelo Lágrimas blancas

Hay cuerpos que siguen preparándose para sostener la vida cuando los brazos han quedado vacíos.

Existen experiencias de la maternidad que apenas encuentran palabras. No porque sean menos importantes, sino porque el dolor que contienen resulta difícil de nombrar.

El duelo gestacional y perinatal es una de ellas. Cuando un bebé muere, no solo desaparece un futuro imaginado. También permanece un cuerpo que se había preparado para gestarlo, sostenerlo, protegerlo y encontrarse con él.

Un cuerpo que puede seguir produciendo leche. Que sigue esperando un encuentro que ya no podrá suceder de la manera en que había imaginado.

La lactancia en duelo también existe

Y merece ser mirada. No como un problema que resolver, sino como una experiencia profundamente humana que necesita tiempo, presencia y un espacio donde poder ser habitada.

Hay madres que deciden inhibir la subida de la leche. Otras desean atravesar este proceso sin tratamiento farmacológico. Algunas donan su leche. Otras crean una joya de leche.

Un ritual. Un recuerdo.

No existe una forma correcta de transitar este umbral.

Solo la necesidad de que cada mujer pueda recorrerlo desde el respeto a su historia, a su cuerpo y al vínculo que seguirá existiendo con su bebé.

Este es un lugar donde el dolor no necesita justificarse.

Donde el cuerpo también tiene permiso para llorar.

Y donde aquello que quedó interrumpido puede encontrar, poco a poco, un lugar donde ser sostenido.

Cada duelo encuentra un cuerpo diferente. Quizá estas palabras pongan nombre a una parte del tuyo.

  • La muerte de tu bebé ha dejado una huella que sigue viviendo en tu cuerpo.
  • La subida de la leche se ha convertido en una parte especialmente dolorosa de tu duelo.
  • Iniciaste tratamiento con cabergolina y, aun así, la leche apareció.
  • No deseas un tratamiento farmacológico y necesitas una forma respetuosa de acompañar este proceso.
  • Estás buscando una manera de vivir tu lactancia en duelo que tenga sentido para ti, como la donación de leche, un ritual o la creación de una joya de leche.
  • Sientes que tu historia necesita un lugar donde ser escuchada sin explicaciones, sin prisas y sin juicios.
  • Necesitas un acompañamiento que contemple lo fisiológico, lo emocional y lo neurobiológico como parte de una misma experiencia.

Si te has reconocido en alguna de estas vivencias, quizá lo que más necesites ahora no sean respuestas, sino un lugar donde tu dolor también pueda ser sostenido.